sábado, 26 de abril de 2008

Les amants du n'importe quoi.

Ella solo quería morirse. Él, también.
Ella no sabía a dónde ir. Él no sabía de dónde venía. Hasta que se cruzaron. Ella descubrió que él era perfecto en todo sentido. ¿Humano? No estaba muy segura. Se enamoró. Él descubrió que ella era imperfecta en todo sentido. Definitivamente humana. Y siguió caminando.
Ahora, ella quiere morirse porque el corazón se le murió hace rato en una calle poco transitada, después de haber visto al único dios terrestre. Él quiere morirse porque dejó pasar al único par de ojos que lograron confundirle los pensamientos y desconfigurarle los latidos del corazón.
Ella espera, respirando el poco aire que necesita, esperando la lágrima que no termina de caer al suelo. Él gira aturdido, todavía pasmado por la revelación. Ella cierra los ojos a la espera de, ¿de qué?
De él, que ya viene corriendo para no volver a dejarla ir.




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Los amantes de cualquier cosa.

jueves, 24 de abril de 2008

Es un momento



Soplo feliz
huyes en un suspiro
que nunca quise.





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Sencillos y bonitos los haikus...

martes, 22 de abril de 2008

Pero si es simple




Vida mía
el amor que nunca tuve,
jamás tendré.







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Consultaré sobre posibles carreras, a considerar especialmente Letras (¿quién no ansía saber escribir bien?)
Semana full of pruebas.

sábado, 12 de abril de 2008

Haiku II



La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.


(J.L. Borges)






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Alguien volvió a escribir

martes, 8 de abril de 2008

Haiku

Composición de origen japonés formada por tres versos, siendo el primero y el último pentasílabos, y el central heptasílabo, carente de rima.



Neblina ciega
se cierne sobre mí
y quiebra, mata





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lunes, 7 de abril de 2008

Él o yo, o todos.

Esta vez no voy a permitir que nadie se burle de la maestría de Dios, porque obró con una ironía magnífica. De esta inmensa y vasta ciudad de libros, hizo dueños a unos ojos sin luz que, ahora, solo pueden leer los insensatos párrafos de las bibliotecas de los sueños. Inútilmente el día regala sus libros infinitos que, al fin y al cabo, terminan siendo tan o más complicados que los manuscritos perdidos de Alejandría.
Cuenta una historia griega que un rey fallece de hambre y sed entre jardines y fuentes; yo mientras tanto recorro perdido las inmensidades de esta profunda biblioteca ciega. Muchas son las maravillas que brindan los muros, pero en vano...
Poco a poco, exploro las sombras vacías con este báculo indeciso, justo yo que imaginaba el Paraíso en una biblioteca. Estas cosas se rigen por algo que no me atrevería a llamar azar; otro probablemente haya también recibido en días olvidados, muchas sombras y libros. A veces, mientras vacilo entre interminables galerías, suelo sentir con profunda desesperación, que soy el otro, que también murió en los mismos pasos. Quisiera saber quién escribe esta historia, de muchos tantos y uno solo. Ya no me importa, porque el crimen es uno y único.
Yo o él, despido a este mundo que pierde vida en una penumbra gris, dejándome tan solo el sueño y el recuerdo.

(Adaptación de "El poema de los dones" de Jorge Luis Borges)


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Jamás imaginé que llegaría a odiar tanto el dentista.

domingo, 6 de abril de 2008

Ruleta turca

Hoy me toca decirte otra cosa. Así es la vida, ¿no? Una suerte de ruleta. No rusa, esa es demasiada violenta. Pero tal vez china, o turca -porque nunca, y por nunca me refiero a la eternidad y todo lo que ella conlleva, la vamos a entender-
Y te tengo que decir que encontré mi camino. Finalmente, tanto que lo esperé, tanto que lo busqué. Estaba yo mirando el techo de mi habitación, sin más objetivo que el de descubrir el sentido de mi vida, cuando de pronto apareció en mi mente. Lo pude ver, ¿entendés? El futuro, la vida, la felicidad. Mi futuro, mi vida, mi felicidad.
Pero, ese no es el centro del asunto. Lo que pasa es que, bueno... No sé cómo decirtelo. Es... complicado -no, esa no es la palabra- Doloroso -sí, ahí se entiende más-
En lo que vi -repito, mi futuro, mi vida, mi felicidad- vos no estabas. Simplemente no estabas...
Yo tenía un futuro, sí, una vida, y también felicidad. Pero vos no formabas parte de ella. No.
Y empiezo a creer -o descubrir- ahora, que nunca formaste parte de eso. De esto.
De verdad, lo siento y mucho.
Pero como dice ese dicho -tan acertado, ¿no?-: C'est la vie.


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No sé quién dijo que quinto año es divertido. Peguémosle.