Hoy me toca decirte otra cosa. Así es la vida, ¿no? Una suerte de ruleta. No rusa, esa es demasiada violenta. Pero tal vez china, o turca -porque nunca, y por nunca me refiero a la eternidad y todo lo que ella conlleva, la vamos a entender-
Y te tengo que decir que encontré mi camino. Finalmente, tanto que lo esperé, tanto que lo busqué. Estaba yo mirando el techo de mi habitación, sin más objetivo que el de descubrir el sentido de mi vida, cuando de pronto apareció en mi mente. Lo pude ver, ¿entendés? El futuro, la vida, la felicidad. Mi futuro, mi vida, mi felicidad.
Pero, ese no es el centro del asunto. Lo que pasa es que, bueno... No sé cómo decirtelo. Es... complicado -no, esa no es la palabra- Doloroso -sí, ahí se entiende más-
En lo que vi -repito, mi futuro, mi vida, mi felicidad- vos no estabas. Simplemente no estabas...
Yo tenía un futuro, sí, una vida, y también felicidad. Pero vos no formabas parte de ella. No.
Y empiezo a creer -o descubrir- ahora, que nunca formaste parte de eso. De esto.
De verdad, lo siento y mucho.
Pero como dice ese dicho -tan acertado, ¿no?-: C'est la vie.
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No sé quién dijo que quinto año es divertido. Peguémosle.
domingo, 6 de abril de 2008
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