sábado, 16 de febrero de 2008

Una nueva historia...Tal vez

El sol había caído hacía poco. La oscuridad, poco a poco había terminado de cubrirlo todo. Loucas simplemente se limitaba a mirar por la ventana de su cuarto. Observaba detenidamente los árboles de su jardín y trataba de escuchar cada sonido de la naturaleza. Sentía los grillos cantar dulcemente, a la espera del día; el chasquido de las ramas de los árboles al ser mecidas por el viento; y el búho, ese misterioso búho que todas las noches ululaba y que nunca habían podido ver. La temperatura había descendido unos cuantos grados y Loucas estaba comenzando a tener frío. Sabía muy bien que tendría que haberse disculpado con Luba por lo que había dicho: él prácticamente no había tendio idea de las consecuencias que podrían acarrear sus palabras. Se revolvió incómodo en los almohadones y recordó con cierta pena la expresión de Luba. Sus ojos aguamarina le habían dicho todo lo que él necesitaba saber: él la había lastimado y ella había confiado ciegamente en él.
Traición.
Loucas sacudió la cabeza aturdido por la imagen del perfecto rostro de Luba. ¿Qué había hecho?
Siguió pensado en los sucesos de esa tarde y llegó a la conclusión de que cuanto antes de disculpara mejor sería. No quería perder a una de las pocas amigas que había tenido en su vida. Y menos a esta. Luba era... especial. En todo sentido. Sintió como su corazón se aceleraba y como lo invadía la urgencia de ir hasta el circo y pedirle perdón ahora mismo. Giró la cabeza para consultar el reloj de su mesa de luz. Las cuatro de la mañana. ¡Demonios! ¿Tan rápido se había pasado la noche?
Se sumió nuevamente en sus pensamientos, a medida que sentía que la culpa cobraba más y más peso en su interior. No sabía cuánto tiempo había estado perdido en sus cavilaciones, cuando de pronto sintió un ruido entre los árboles. Con un movimiento brusco se incorporó y agudizó la vista y el oído en busca del origen del sonido. No, el viento no era. Parecían pisadas...

No hay comentarios: